Conocé a Antonia Navarro y su nuevo disco «Lucidez», sonidos oscuros y bailables

Antonia Navarro es una compositora, cantante y productora de Santiago de Chile que desde el 2013 vive en La Plata, Argentina. Luego de algunos años de participar en variados proyectos y de explorar sus canciones y paisajes sonoros, lanza en 2018 su primer disco solista: Pleamar, y en 2019 el EP Ciudades, iniciando con este último también sus presentaciones en vivo en formato banda/live set, junto a Cristian Villarreal y Joaquín Lobato. Su música oscila entre variadas sonoridades, pero sin perder el hilo que trazan su delicado y melancólico cantar y sus profundas e introspectivas letras.

En Lucidez (2020), Antonia plantea un nuevo sonido, mucho más bailable y un tanto más oscuro, complejizando la trama que resulta de la combinación de la dulzura de su voz con la crudeza de las pistas. Así es como en «Hogar», «Laberinto», «Estatua» y el homónimo «Lucidez», la guitarra le va cediendo cada vez más espacio a los sintetizadores y vocoders, y el house y el techno van ganando terreno. «Nada» y «Encrucijada», por su parte, son dos baladas dulces y melancólicas, pero marcadamente más oscuras que las de Ciudades (2019). «Remedio», una canción pop bailable en clave de reggaeton, sigue complejizando la paleta de sonoridades que culmina en «Algo», un tema blusero y lo-fi con un aire de R&B que cierra el álbum de una manera un tanto inesperada. Hay que tener en cuenta que Lucidez (2020) fue compuesto y producido en tiempos muy delicados para la vida de cualquier chilenx (y de muchxs latinxs). Las cadenas rotas en el arte de tapa de Vlad Souza dan cuenta entonces de que el nombre del álbum y de la canción que lo inaugura no son casuales, y nada de lo que se cante a partir de eso puede ser entendido al margen de los sentimientos encontrados que muchxs experimentamos en el 2019. Todo esto, sin embargo, es más una circunstancia que una proclama política, y siempre es trabajado desde el plano de lo introspectivo y personal (cuyo abordaje la caracteriza tanto), sin explicitudes ni una búsqueda imperativa, solo invitando a compartir ese sentir, esa manera de sobrellevar o de celebrar la vida.

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